El aspartamo es utilizado por la mayoría de las personas diabéticas en sustitución del azúcar.
La ingesta máxima diaria es de 40 mg/kg. Una gran dosis de aspartamo puede resultar tóxica.
Hablando e términos químicos, el aspartamo no es otra cosa que el resultado de "acoplar" dos moléculas de sendos aminoácidos. Concretamente el ácido aspártico y la fenilalanina. Es una sustancia conformada por un dipéptido, concretamente el éster metílico de la l-aspartil-l-fenilalanina.
A diferencia de otros edulcorantes como la sacarina o el ciclamato, el aspartamo es totalmente metabolizado en el organismo, lo que no se logra con el resto de los edulcorantes.
La hidrolización del aspartamo produce ácido aspártico, metanol y fenilalanina.
Algunas investigaciones han llevado a la conclusión de que en caso de que el consumo de aspartamo sea muy elevado, podría traernos algún problema de salud. Pero si es consumido en cantidades adecuadas, no supone grandes problemas.
La ingesta de aspartamo esta contraindicada en niños menores de 3 años. También lo está, de manera rotunda, en las personas afectadas por fenilcetonuria.
Algunos estudios más críticos, afirman que el consumo habitual de productos que contienen esta sustancia química, puede provocar estragos a la salud como pueden ser estragos neurológicos, psicológicos, oculares, endocrinos, metabólicos y pediátricos.
Estos estudios afirman que el consumo excesivo de aspartamo puede ocasionar, agravar o acelerar la incidencia de las migrañas, los ataques epilépticos, la esclerosis múltiple, la diabetes y sus complicaciones, la enfermedad de Alzheimer, e incluso los tumores cerebrales. Además, no sólo puede provocar enfermedades, sino también adicción clínica.
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