Si me considero alguien poco capaz o hábil, fea, ..., si no confío en mis propias cualidades y capacidades, de poco servirán los comentarios positivos de los demás, al oirlos me sentiré incómoda, les quitaré importancia, o incluso pensaré que mienten. Pero mi mente guardará cada comentario que confirme las creencias que yo tengo de mí mismo, contribuyendo así a su mantenimiento. Además acabaré relacionándome con las personas que confirman lo que yo siento que soy (me siento más cómodo en lo conocido). Es decir, si me considero poco merecedora del respeto de los demás, me rodearé de personas que no me tienen en cuenta; si me creo alguien digno de amor, me rodearé de personas que me demuestren su interés y mucho cariño. Muchas personas tienden a comportarse en función de como se sienten, lo que da mas fuerza y pruebas a la idea que tienen de si mismos. Quien se tiene por divertido contará anécdotas disfrutando de ello, mientras quien se tiene por soso callará y se colocará en una esquina, de esta manera tanto él como el resto seguirán colocándole el cartelito de soso.
Para entender muchos conflictos de nuestras relaciones con los demás, no podemos olvidar que todo empieza por uno mismo, y está muy relacionado con el autoestima. La confianza que tengo en los demás está condicionada por la confianza que siento hacia mí. Por eso tratamos a los demás igual que nos tratamos a nosotros mismos. Quien es extremadamente y perfeccionista consigo mismo, pocas veces estará a gusto con lo que hace, y otro tanto le ocurrirá ante las acciones de los demás.
En realidad la confianza y el autoestima son las claves para lograr relaciones satisfactorias; en la medida en que confiamos en alguien que nos rodea, nos abriremos a ellos, o pondremos muros en la comunicación. Esto tiene importantes consecuencias en nosotros ya que, al fin y al cabo, somos seres sociales. Las relaciones con los demás deberán ser una fuente de seguridad, afecto, aprendizaje y placer; si no es así, hay que revisar que hacemos. Los conflictos que se repiten en nuestra vida nos dan pistas sobre dónde hemos de poner el punto de mira para descubrir los errores que estamos cometiendo.
La confianza es, además, transformadora. Cuando nos relacionamos con los demás, éstos nos muestran lo mejor de sí mismos. Esto supone no encasillar a las personas (una mentira no convierte a alguien en un mentiroso, por ejemplo), y aceptar a los demás como son.
Subir |