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Concepto de cambio de carrera


Cambio de Carrera
Mente

El cambio de carrera voluntario, por lo general tiene una duración mayor que el involuntario, dado que se suele gestar en nuestro interior en forma subrepticia. A partir de una serie de incidentes de sutil insatisfacción, llega un punto en el que el ruego de nuestra alma por un cambio se vuelve ensordecedor. Sentimos el dolor de un "desequilibrio" entre nuestra pasión o nuestros valores y la tarea que realizamos.
Sin embargo, podemos vernos entorpecidos por aquello que los psicólogos denominan "filtros de valor". Si hemos elegido una carrera debido a que nuestros padres u otras personas nos indicaron que era lo que "debíamos hacer", seguramente hemos depositado una parte considerable de nuestra identidad en ese trabajo, aunque lo detestemos. De manera que desprenderse voluntariamente requiere de mucho coraje.
En una transición laboral voluntaria, esa etapa de insatisfacción puede

 

continuar durante meses o años. Para quienes solo flotan, dura mucho y, además, se la ignora. Navegar significa ser sensibles a nuestro nivel de insatisfacción, ser conscientes ante la primera señal de que un empleo no coincide con nuestras necesidades vitales... e intervenir lo antes posible para evaluar si podemos arreglar dicha situación. Es mucho más fácil efectuar un cambio de carrera en las primeras etapas, que luego de años de rumiar nuestra insatisfacción.
Para navegar un cambio de carrera debemos imaginar como desprendernos de nuestro anterior rol laboral y confrontar nuestra tolerancia del riesgo. Desde luego, un cambio de empleo dentro de nuestro propio campo de especialidad sólo implicará un mínimo de cambio, riesgo o dolor. Si queremos hacer un cambio radical, el riesgo será mucho mayor.
Solo cuando hallamos sentido el dolor de la perdida y conseguido hacer un cierre con el pasado, empezaremos a explorar nuevas opciones. La búsqueda laboral exitosa se apoya en una combinación complementaria de estrategias para localizar aperturas o alternativas más acordes con nuestros valores. Si nuestra próxima carrera es por cierto incierta, una reevaluación de nuestro propósito en la vida nos ayudará a arrojar algo de luz sobre los mejores rumbos que debemos considerar. Además de pensar en función de un trabajo "apropiado", podemos examinar ideas innovadoras, tales como la de un crisol de funciones mediante el cual trabajemos en dos o mas tareas en forma parcial a fin de dar caída a nuestros diversos intereses. Podemos asimismo contemplar en nuestro cambio de carrera el emprendimiento de nuestro propio negocio.
A medida que estudiamos posibles tareas alternativas, debemos crear en forma simultánea una "declaración de visión". Incluso cuando aún no conozcamos hacia dónde habremos de dirigir exactamente nuestros esfuerzos de búsqueda, sabemos más de lo que creemos acerca de nuestro "empleo ideal". Podemos, por ejemplo, tener una idea acerca del tipo de personas con las que nos agradaría trabajar, las tareas y responsabilidades que deseamos, el ingreso al que aspiramos, beneficios adicionales que nos parezcan importantes y la filosofía y los valores empresarios que vayan de acuerdo con nuestro propósito de vida.
Si formulamos nuestra visión en esos términos, a medida que avanzamos en nuestra búsqueda de un cambio de carrera podemos ir agregando temas específicos tales como rubros y cargos empresariales.
La "acción" surgirá con naturalidad a partir de este proceso simultáneo de visión exploración. Cuando exploremos las oportunidades que vayamos descubriendo, a medida que nos acerquemos a nuestro trabajo ideal sentiremos una resonancia. Aprovechar una oportunidad y obtener una entrevista no nos llevará demasiado esfuerzo una vez que armemos una "visualización" de nuestra meta. Nuestra principal responsabilidad consistirá en reconocer nuestras sensaciones internas al avanzar, y buscar el redespertar vocacional. La pasión que sentimos por nuestro próximo medio de vida crea un entusiasmo singular cuando nos damos cuenta de que le estamos dando vida a nuestra "visión", la que se corresponde con nuestro yo "espontáneo", ya no "habitual". Para convalidar nuestro redespertar vocacional, resulta útil construir una plantilla de criterios objetivos referidos a lo que consideramos la tarea ideal. Nuestra declaración de visión deberá incluir los siete aspectos clave de un trabajo ideal: nuestro propósito en la vida, nuestros valores de trabajo, los aspectos que nos motivan a una situación laboral, las habilidades que nos gusta emplear, las facetas de nuestra experiencia anterior que deseemos perpetuar o recrear, nuestra descripción del trabajo y el área de gestión ideal, nuestro ámbito laboral de preferencia. Este listado de ítems nos permite tener controles y equilibrios para el mensaje intuitivo que nos lleve a descubrir cuál es el trabajo ideal.


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