relajamiento, es muy recomendable que proporciones un baño de pies durante diez minutos agregando en el agua unas gotas de aceite esencial de lavanda.
Este masaje tiene grandes ventajas: la primera consiste en que puede ser aplicado por otra persona y a la vez resulta una buena opción como automasaje. La segunda es que no requiere despojarse de prendas, solo sacarse los zapatos. Adicionalmente a estas prácticas ventajas esta reconfortante y reactivante terapia no requiere no requiere de un lugar específico ni de condiciones especiales para ser aplicada, a excepción de las ocasiones en que lo realices acompañado del baño de pies.
Son sólo tres pasos que seguramente, después de realizarlos podrás continuar con tus actividades de la mejor manera, y en caso de recibirlo al final del día te proporcionará un gran descanso y alivio, favoreciendo la conciliación del sueño.
Para realizar este masaje de pies colócate en la posición más cómoda posible, ya sea que el masaje lo vayas a recibir, a dar o te apliques automasaje:
1- Sujeta el pie entre tus manos con los dedos apuntando hacia la rodilla. Luego frota firme y rítmicamente hacia el tobillo, desliza los dedos para regresar a la posición original y repite.
2- Coloca la palma de una mano en la parte superior del pie y la otra en la planta, justo abajo de los dedos del pie. Aplica una presión como si estuvieras extrayendo el líquido de una esponja y realiza movimientos circulares con ambas manos. Esta manipulación te permitirá aflojar los músculos de los dedos de los pies y restaurar el vigor de toda el área.
3- Sostén el pie entre el pulgar y los demás dedos de una mano. Utiliza el pulgar y el índice de la otra mano para apretar y hacer girar cada dedo a la vez. Frota el pie y repite toda la secuencia en el otro.
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